Las áreas de cumplimiento de las instituciones financieras y de actividades vulnerables enfrentan el reto de adaptar sus mecanismos de prevención de lavado de dinero a la velocidad de las operaciones, la innovación tecnológica y los desafíos de supervisión, por lo que deben fortalecer sus controles internos y su capacidad para anticiparse a los riesgos.
Durante la inauguración del tercer Gran Encuentro de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo 2026, Teodoro Briseño, director general de Briupec Consultoría, planteó que los responsables de cumplimiento deben asumir un papel más activo ante un entorno financiero cada vez más complejo.
“La reciente evaluación del GAFI sitúa a México bajo un análisis global y los riesgos políticos actuales nos obligan a transitar de una postura reactiva a una estrategia plenamente preventiva”, expresó Briseño.
El directivo identificó entre los desafíos del sector los retrasos en los procesos regulatorios, la falta de respuestas ágiles y la disponibilidad de especialistas para supervisar operaciones que evolucionan al ritmo de la innovación financiera.
“Es innegable que en la operación diaria experimentamos una percepción de rezago o ausencia por parte de las autoridades. Quienes formamos parte del gobierno corporativo lo vivimos de primera mano: retrasos prolongados en autorizaciones, vacíos de respuesta ágil y una constante presión por la escasez de inspectores técnicos que entiendan la velocidad a la que se mueve la innovación financiera”, añadió el especialista.
Ante este escenario, sostuvo que las instituciones no pueden depender exclusivamente de la intervención de las autoridades para fortalecer sus mecanismos de prevención, sino que deben desarrollar capacidades internas para responder a los riesgos de manera oportuna.
Briseño destacó que la inteligencia artificial y la transformación de las operaciones financieras plantean nuevas exigencias para los modelos de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, por lo que las entidades deben revisar sus metodologías de evaluación de riesgos y aprovechar herramientas tecnológicas.
“La irrupción de la inteligencia artificial en los procesos de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo plantea un nuevo paradigma de cumplimiento financiero”, afirmó.
En ese contexto, llamó a los oficiales de cumplimiento a reforzar la coordinación con los comités de comunicación y control, así como a fortalecer los mecanismos internos más allá de la obtención de un dictamen técnico.
“No esperemos a que la autoridad venga a decirnos cómo proteger nuestras instituciones”, expresó.
El directivo también reconoció los retos que enfrenta la autoridad en materia de supervisión, pero sostuvo que las instituciones financieras deben mantener una postura preventiva mientras se fortalecen las capacidades regulatorias.
“El fortalecimiento del ecosistema financiero requiere que la autoridad recupere su músculo operativo, pero, mientras esa robustez institucional se consolida, la primera, más obvia e inteligente línea de defensa somos nosotros”, concluyó.
Fuente: Yanmak Periodismo
Por: Yanmak 30/10/2026